Sábado 01:00 a.m
Arrancamos del Centro Social y Cultural “Olga Vazquez”, camino a la Facultad de Agronomía, vinos y cervezas en mano, la calle está sospechosamente liberada. [Quienes hayan leído aunque sea por arriba este blog, se habrán dado cuenta por mi post "Puto y Socialista" que milito (no, no milito en el Partido Socialista con la bandera gay y la flor en el medio), y el Frente en el que milito está también en la facultad de Agronomía, en donde coordinamos el Centro de Estudiantes] En dicha facultad se celebra una fiesta, que para la hora en que nosotrxs arrancamos camino, recién comienza, con la salvedad de que (para esa hora) se encuentran tocando las últimas bandas de folklore (por suerte) y se ha acabado el asado (mala suerte). La fiesta tiene sus notas de color, por primera vez en cinco meses no me dio la alergia (es una nota de color, porque quienes me conocen sabrán -y quienes no, se van a enterar ahora-, que hace cerca de cinco meses que sufro -además de soltería crónica- una terrible alergia a la cerveza, que ha atentado contra mi vinculación social en los últimos tiempos), con lo cual es de imaginarse cómo termina la cosa.
Sábado 4.30 am:
Con el pico ya caliente y con muchas cervezas encima, la madrugada me encuentra haciendo escándalo en medio del aula Conti (un aula muy grande de la facultad agraria), bailando cumbia y reggaeton y encabezando cuanto trencito me pasara por delante. Además de las actuaciones propias del estado etílico agravado (inyecciones artísticas, imitaciones de shakira y daddy yankee, coordinación general de pasos cual coordinador de viaje de egresados)
Sábado 6.00 am:
Clarita, mi amiga y digna compañera de rumbas platenses, me invita afuera a tomar aire y acompañarla mientras se fuma un cigarrillo, le respondo (al mirar la hora) que se ha hecho tarde y que nos conviene emprender la vuelta ya que son muchas las cuadras que debemos caminar. “La vuelta ya??”, responde la muchacha que buscaba más baile, “Sí, la vuelta querida amiga”. Caminamos entonces, desde el medio del bosque, hasta mi casa (no pretendo que entiendan de distancias, pero les aseguro que es un camino largo). Creo, de cualquier manera, que de este camino realmente no hay nada para resaltar, más allá de que no recuerde bien las circunstancias, ni las conversaciones (que seguramente fueron muchas y muy incoherentes).
Sábado 7.30 am:
Promediando la entrada a mi casa, comienzan a clarificarse las cosas, para esa hora recuerdo un hambre voraz, la sensación de querer comerme un dinosaurio entero invade mi cuerpo y para mi salvación, encuentro un carré de cerdo que mi madre había dejado del mediodía y mucho pan. Jackpoint! (punto para nacho). Procedo tranquilamente, me siento y corto los panes, mientras caliento el carré y abro la Coca Cola. Ahora sí, panza llena y corazón contento, procedo a acostarme a dormir.
Sábado 16:00 pm:
Sin novedades, me levanto con un terrible dolor de cabeza, y un poco de culpa porque he recibido un mensaje de mi hermana, invitandome a ir una actividad que hacemos con la organización política. Dicha actividad se hace en conjunto con el Frente de Artistas del Borda (sí, con los locos). Temo que de acercarme mucho, se confundan y a la vuelta me suban al tren con ellos.
Sábado 18.30hs:
Me encuentro en una fila, con varias personas delante y detrás, con una banda elástica en mi brazo que dice “Skinhead Enfermero”. A mi lado, otra fila, con varias personas que poseen unas bandas de estilo presidencial, con la leyenda “EMO – paciente”. Delante nuestro caminan algunxs individuos, con guardapolvos que rezan la leyenda Psiquiatras. En la tarima que juega las veces de escenario, hay una rueda que los “emos-pacientes” deben hacer girar para saber cuál será su dosis medicinal del día. La escena contiene actuaciones y un corral donde debemos dejar a los que juegan de enfermos. Representación del Hospital Psiquiátrico, una forma más de Teatro interactivo.
Sábado 20.00hs:
Ya excento de las personas no normalizadas, caminamos con mi compañero Zeke, por Avenida 51, hacia Plaza San Martín. Vamos desplegando la bandera de nuestra agrupación, en la Marcha del Orgullo LGTTBI de La Plata. Adelante nuestro marchan toda clase de travestis, putos y putas, lesbianas, militantes que apoyan y otros grupos, no somos la columna de 50.000 personas de Buenos Aires, pero unas 400 seremos (aunque el diario vaya a decir que al rededor de 200 personas movilizaron para exigir igualdad de derechos). Segundo dato de color del fin de semana: Marchamos adelante de los Putos Peronistas.
Sábado 21:15hs:
Desde el escenario, una drag queen canta “Soy lo que soy”, con un archivo de karaoke. La gente baila y canta desenfrenada. Se siente un buen ambiente.
Sábado 24:00hs:
Todavía me encuentro definiendo qué voy a hacer con mi noche de sábado. Llamo a mis amigxs, se encuentran en distintos lugares, por distintas circunstancias, o no me atienden. Empiezo a creer que voy a tener que salir solo, pero recibo un mensaje salvador de mi nuevo amigo porteño Ñ, que me invita a pasarlos a buscar (a él y a su amigo) por 13 y 40 para salir. Abro una botella de vino y arranco hacia nuestro punto de encuentro. Tomo un poco de vino solo, sintiéndome un paria de la noche platense, hasta que los muchachos llegan y decidimos emprender, una vez más, camino con vino en mano, hacia EL boliche gay de La Plata.
Domingo 2:00hs:
Estamos en el boliche, bailamos mucho y me encuentro con gente de distintos tintes políticos (siempre dentro de la izquierda), me cruzo varios conocidos, mientras tomo Dr. Lemon Vodka ya que mi intención de tomarme una Corona flaquea, al acabarseles dicha cerveza a los muchachos del lugar. Mis amigos porteños se van, porque temprano en la mañana tienen que ir a juntar arcilla a Berisso. Los dejo ir y encuentro nuevos amigos, con los que bailo hasta las 5.00 am, realmente me divierto como hace mucho que no lo hacía en ese lugar. Como decía, rondando las 5 me encuentro con otro amigo y me quedo con él y su amigo, charlando de la estética del lugar y pensando en la posibilidad de no irnos solos. Fracaso rotundo, una hora después estoy acostado, solo, en mi cama.
Domingo 14:00hs:
Me levantan para almorzar ravioles con salsa doble, aunque tenga más ganas de seguir durmiendo que de compartir un momento Benvenutto.
Domingo 18:00hs:
Mi hermana y yo, aburridos, nos dirigimos a por un helado y llamamos a mi amiga Martina, para que venga a tomar cerveza (o lo que sea) a casa.
Domingo 19:40hs:
Llega Martina, tomamos cerveza, Coca Cola, comemos papitas y pan con queso Tholem (no entiendo la relevancia de contar esto) y charlamos largo y tendido sobre nuestras patologías.
Domingo 24:00hs:
Llevamos a Martina a su casa.
Lunes 1:00hs:
Empiezo a escribir este post, que ya me hinchó soberanamente las pelotas, y que no aguanto más por terminar. Y que termina acá, cualquier consulta, llamen a sus médicos más cercanos. (No sé cómo carajo voy a hacer para levantarme a las siete, ya que son las 2:20 am, estúpido blog adictivo)


