Vamos al cine

Siempre pienso mi vida como si estuviera siendo filmada por alguien, o como si yo mismo la estuviera filmando a travez de una video-camara, podría decir una 16mm pero son muy pesadas, así que quedamos en que me filaman la vida con una handy (que a las claras no es gran cosa) y que con una buena edición supongo que me alcanza para que la película, de mínima no sea una de clase B de esas que pasan en el cable los domingos a las 17hs cuando lo único que se te cruza por la cabeza es: RESACA.

No tengo mucha idea de cine, más que la que me da el hecho de ser un aficionado. Me gusta muchísimo ver películas, aunque tenga un problemita con el cine como espacio físico y no pueda pisarlo, cuando dispongo de tiempo me alquilo dos o tres películas seguidas y me encierro con pochoclos y Coca Cola a mirarlas en mi casa, con mi dvd y mi televisor, sin que nadie me moleste.

No tengo un género favorito, aunque tengo algunas certezas sobre lo que no me gusta alquilar, por ejemplo: trato de no alquilar comedias románticas, si está Meg Ryan en la portada ya me da mala espina (aunque si está Reneé Zelwegger suma puntos, las dos Bridget Jones son joyitas); no alquilo policiales (siempre descubrís al asesino al minuto 15, y ni hablar del lugar preferencial en el que, obvio, va a estar la policía como héroes del capitalismo… odio a la policía y al capitalismo, por qué me voy a andar torturando?); evito las románticas (que Mel Gibson y Richard Gere se pudran); y creo que podría seguir la lista un par más.

Me gusta mucho el cine francés, el drama, el thriller psicológico, la comedia absurda y el cine independiente norteamericano. Creo que el cine independiente norteaemericano es de mis favoritos, yendo desde sus comedias hasta sus peores dramas, directores como Wes Anderson, por ejemplo, tienen un lugarcito guardado en mi sillón. La ironía, el cinismo, la parodia, el humor ácido, los comentarios brillantes y bandas sonoras que siempre superan mis expectativas, dan pauta de por qué hay que estar atento a estos estrenos.

 En ese sentido hoy venía de la facultad pensando en que mi familia se presta para una película así. Tiene todos los componentes que se necesitan para una historia sobre hombres y mujeres comunes y corrientes, de relaciones disfuncionales, unidos en última instancia por la misma vida, que se ocupa de darles cachetadas para demostrarles que hay cuestiones cotidianas que terminan siendo más fuertes que sus propios egos.

Empezaría la película de mi familia con alguna canción de Yo la Tengo (conjunto musical, como diría mi mamá, altamente usado para esta clase de filmaciones), ambientada en mayo con las hojas de los árboles platenses teñidas de colores dorados, cayendo, volando con el viento otoñal. Una primera panorámica, de alguna plaza, y el personaje principal caminando, con su mp3 (una copiadita indiscreta de Juno), el mp3 fuerte. El personaje podría ser yo, tengo un par de características que me posicionan como buen protagonista, a saber: gay, ni tan lindo ni tan feo, fanático de la música, un poco obsesivo, estudiante de letras y por sobre todo, insoportablemente irónico y a veces bastante nihilista. 

Pasarían varias cosas en la película, una historia de todos los días, pero signada por las desgracias y las alegrías propias que te da la realidad cotidiana del mundo que no se detiene a ver si te lastimaste la rodilla cuando te caíste producto de uno de los tantos cachetazos que te dieron. Aparecería la chica que trabaja en casa, que milita en el mismo frente que yo, la ironía de ser el patrón de tu compañera aparece, a simple vista, como deliciosa. Estaría la abuela, que no es abuela, con su champagne y sus amigas, leyendo Cortázar y yendo al cine, con diálogos riquísimos, cargados de cinismo sobre lo irremontable de la actualidad. Tendría su lugar el padre ausente, muy enamorado de su nueva vida, que se le escapan lágrimas cuando piensa en lo que tenía y no supo contener. La madre, con su copa de vino, descubriendo que siempre fue cínica, pero que durante años reprimió su verdad, para encajar en un mundo que ahora descubrió que detesta.

La hermana y los amigos, conflictuados, con operaciones y llamados telefónicos de madrugada, con lágrimas de cocodrilo y sonrisas que pueden levantar a un muerto. Aparecerían las criticas constructivas, los comentarios al pedo, las peleas, los desentendidos, los entendidos, las negaciones, los desastres, las borracheras, las noches en la comisaría, las luces negras, los amaneceres, las capuchas, los discos de música indie, la playa allá a lo lejos.

Estaría todo eso y mucho más y sonarían: Belle and Sebastian, Yo la Tengo, The Cribs, Kate Nash, The Radio Dept, Magic Numbers, The Strokes, Jesus and the Mary Chain, New Order, Erasure, Pet Shop Boys, The Smiths, Smashing Pumpkins, Jack Johnson, Regina Spektor y un montón más que no sé cómo me entrarían.

¿Me saldrá muy cara la licencia?

 

Advertisement

Una Respuesta a Vamos al cine

  1. El publico quiere mas!

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s